En medio de una realidad marcada por la violencia que enfrentan muchas mujeres, surge en Matamoros un proyecto que no busca pelear… sino proteger, fortalecer y empoderar.
Se trata de una iniciativa creada por las jóvenes Laura y Arleny Hernández, entrenadoras de kickboxing y box, que decidieron convertir su pasión por este deporte en una herramienta de defensa y seguridad para otras mujeres.
La entrenadora Arlen Hernández, de 24 años, comparte que este sueño nació tras vivir de cerca el ambiente de las peleas y notar la falta de participación femenina. “Vi que había muy pocas chicas y me imaginé algo distinto: llegar a los eventos con un equipo de puras mujeres, seguras, fuertes, unidas… y ahí supe que tenía que hacerlo realidad”, relata.
El proyecto, que hoy apenas cumple sus primeras semanas, no está enfocado en la agresión, sino en la prevención. Las clases están diseñadas para enseñar técnicas básicas de defensa personal, mejorar la condición física y, sobre todo, recuperar la confianza. “No se trata de golpear por golpear, sino de saber cómo reaccionar, cómo salir de una situación de riesgo, cómo pedir ayuda… es aprender a no quedarte paralizada”, explican.
En una comunidad donde recientemente se han registrado agresiones contra mujeres, esta iniciativa cobra aún más relevancia. Muchas veces, el miedo, la falta de preparación o incluso la inseguridad personal impiden actuar ante un peligro. Por ello, además de técnicas, el enfoque también está en fortalecer la mente y la autoestima: “Queremos que sepan que pueden correr, defenderse, gritar… que no están solas”.
El gimnasio, ubicado en la calle Insurgentes de la colonia Santa Cecilia, ha sido pensado como un espacio exclusivo para mujeres, rompiendo barreras que muchas enfrentan al intentar integrarse en lugares dominados por hombres.
«Aquí, desde niñas de 4 años hasta mujeres adultas pueden entrenar sin miedo a ser juzgadas, en un ambiente de apoyo mutuo donde la motivación nace entre ellas mismas. Con capacidad para atender a decenas de mujeres, este proyecto no solo busca crecer en número, sino en impacto», dijeron.
Porque más allá de formar deportistas, el verdadero objetivo es claro: crear mujeres más seguras, más fuertes y más conscientes de su valor, su seguridad y la de su familia.
Hoy, en una ciudad que exige acciones urgentes, este esfuerzo se levanta como un mensaje poderoso: cuando una mujer aprende a defenderse, no solo cambia su historia, puede salvar su vida.



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