La decisión de la Cámara de Diputados de exigir la asistencia presencial para las sesiones de martes y miércoles provocó el enojo de los legisladores de Morena, quienes pidieron a su coordinador, Ricardo Monreal, hacer valer la mayoría de su bancada y regresar a la modalidad semipresencial. Durante la reunión previa del grupo parlamentario, los diputados reaccionaron con protestas cuando Monreal Ávila anunció que las sesiones serían prácticamente todas presenciales hasta fin de año y que habría descuentos salariales para quienes no asistan.
Algunos legisladores argumentaron que tienen «mucho trabajo» en sus distritos y que la modalidad a distancia les facilita cumplir sus responsabilidades. Monreal recordó que la exigencia de presencialidad surgió tras ausencias constantes y escándalos de legisladores sesionando desde bares, aeropuertos, playas o jugando pádel. «Lo siento compañeros, pero este es un acuerdo de la Jucopo y ya no se puede cambiar, ni modo, ustedes solitos se hicieron el harakiri», señaló.
A pesar de las críticas internas, Monreal Ávila pidió asumir la responsabilidad y advirtió sobre sanciones económicas para quienes falten a las sesiones. El acuerdo de la Jucopo contempla asistencia presencial durante las próximas semanas, en especial para discutir reformas en materia de extorsión, la Ley Nacional de Aguas, la prohibición de vapeadores y el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026. Casos recientes, como el de Cuauhtémoc Blanco jugando pádel o Roberto Domínguez participando desde un avión, intensificaron el debate sobre la presencialidad.
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