Acusan a rectora de presunto desvío de recursos en la Universidad Tecnológica de Matamoros
PRIMERA PARTE
INVESTIGACIÓN/CONTACTO
La Universidad Tecnológica de Matamoros (UTM) ha sido una de las instituciones públicas más importantes del norte de Tamaulipas. A lo largo de los años esta universidad ha sido encabezada por profesionales de la educación quienes han contado con maestrías, doctorados y toda una vida dedicada a la educación.
Hoy en día, la institución enfrenta una profunda crisis académica y administrativa desde la llegada de su actual rectora y maestra de baile, Diana Rosa Masso Quintana, cuya gestión ha sido señalada por presuntos actos de corrupción, favoritismo y decisiones que han deteriorado la calidad educativa.
Deterioro académico y quiebre administrativo
Las quejas de los alumnos se han incrementado pues desde la llegada de Masso Quintana, dejaron de asistir a concursos académicos por falta de recursos, mientras ella presume sus aspiraciones políticas en Matamoros.
De acuerdo con testimonios de docentes, alumnos, personal administrativo y padres de familia, desde que Masso Quintana asumió́ la rectoría, el enfoque institucional ha dejado de centrarse en los estudiantes y la formación académica para girar en torno a la figura de la rectora, quien ha sido señalada por ejercer un control excesivo sobre la vida universitaria.
Para los alumnos, la presencia de la rectora en los eventos académicos representa un estrés total y agotamiento tanto físico como económico, debido a sus exigencias de atenciones que solo deben girar en torno a su figura como autoridad y no al trabajo que presentan los estudiantes.
Uno de los señalamientos más severos que se han hecho en contra de la rectora, es el adeudo de 20 millones de pesos que la escuela debe pagar a diferentes proveedores y que hasta el momento no se han liquidado, deuda que fue de 31 MDP, y que el Gobierno del Estado de Tamaulipas absorbió nueve de ellos.
Además del presunto desvío, fuentes internas aseguran que la rectora habría destinado dinero proveniente de las colegiaturas —pagadas por más de 3 mil 800 alumnos— para contratar a pseudoperiodistas, con el objetivo de proteger su imagen pública y evitar críticas en medios locales, incluso, sumó a algunos de ellos en la nómina del plantel, para lo cual, tuvo que dar de baja a maestros que contaban con trayectoria de poco más de cinco años.
De la comodidad, al transporte colectivo
Una de las ofertas que hace a la UTM una universidad atractiva, es el sistema de transporte para los alumnos, ya que al tratarse de camiones de pasajeros que garantizan la comodidad y aumentan la seguridad para los alumnos, su demanda es alta entre los estudiantes, sin embargo, la mala administración de los recursos por parte de la rectoría ha provocado que una decisión resuene entre los edificios: el
intento por cambiar a las unidades de Transpais, por camiones de transporte público colectivo, es decir, por las llamadas “peseras”.
“La rectora dice que la empresa “Transpaís”, que es la que ha prestado el servicio de transporte por años al plantel, ya subió́ el costo de la renta de los camiones, pero ella prefiere cambiar y mandarnos en peseras, que hablar con nosotros y decirnos que es necesario que la cuota se suba. Preferimos pagar 25 o 30 pesos que irnos en una pesera”, dijeron los estudiantes.
CONTINÚA MAÑANA


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