fbpx

Tener trabajo no siempre garantiza unas condiciones dignas de vida

La reducción de trabajo infantil es demasiado lenta para conseguir la eliminación de esa lacra

El principal problema que arrastra en estos momentos el mercado laboral es la generalización del empleo de mala calidad. Esta adversidad afecta a millones de personas que han de aceptar condiciones laborales deficientes, según destaca un nuevo informe.

Estos trabajos tienden a ser informales y se caracterizan por un salario bajo, inseguridad y poca o inexistente protección social y derechos laborales”, explicaba en rueda de prensa en Ginebra, la directora general adjunta de políticas de la Organización, Deborah Greenfield.

El estudio sobre Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2019 indica que:

«Durante el año pasado “la mayoría” de los 3300 millones de personas ocupadas carecían de la suficiente “seguridad económica, bienestar material e igualdad de oportunidades. Los progresos en la disminución de desempleo a nivel mundial no evidencian una mejora de la calidad del trabajo”.

De acuerdo a Noticias ONU: Lo resumía en pocas palabras el director del departamento de investigaciones de la Organización Internacional del Trabajo, Damian Grimshaw, “tener empleo no siempre garantiza unas condiciones de vida dignas”. Grimshaw añadió que hay 700 millones de personas que viven en condiciones de pobreza extrema pese a tener trabajo.

“La cuarta parte de las personas empleadas en países de rentas medias y bajas no ganaron lo suficiente para escapar de la pobreza moderada o extrema.

En los de rentas bajas incluso crece el número de trabajadores pobres porque el crecimiento de la fuerza laboral supera la creación de puestos de trabajo pagados dignamente”, destaca Greenfield.

La publicación también alerta que de continuar los actuales déficits de trabajo decente  muchos países no podrán conseguir el Objetivo de Desarrollo Sostenible  número ocho sobre trabajo decente para todos y crecimiento económico.

De no producirse esa conjunción, se corre el riesgo de que los nuevos modelos empresariales, como los producidos por las nuevas tecnologías, minen los logros conseguidos en materia de formalidad y seguridad laboral, protección social y regulaciones laborales.

El informe señala a los encargados de formular políticas como los responsables de tratar estas cuestiones.

“El actual progreso en la reducción de trabajo infantil es demasiado lenta para conseguir la eliminación de esa lacra para el año 2025, y las tasas laborales en cuanto a lesiones mortales y no mortales son muy altas en muchos países, especialmente en el caso de los hombres”, subraya Greenfield.

La OIT, que este año cumple sus cien años de vida , calcula que en 2018 había unos 172 millones de desempleados en el mundo que supusieron una tasa de desempleo del 5%. Las previsiones del organismo apuntan a que ese porcentaje debería mantenerse a un nivel similar durante los dos próximos años.

De cumplirse sus pronósticos, el aumento de la población activa hará que aumente el número de desempleados a un ritmo de un millón de personas por año, llegando a los 174 millones de desocupados el año 2020.