La violencia contra actores políticos continúa en aumento en México. En lo que va de 2026 se han documentado 33 ataques en al menos cinco estados del país, con un saldo de 28 personas fallecidas, entre ellas alcaldes, exalcaldes, dirigentes partidistas, legisladores locales, funcionarios municipales e incluso familiares de aspirantes a cargos de elección popular.
Los casos se concentran principalmente en Guerrero, Oaxaca y Morelos, entidades donde también se han registrado agresiones contra personas que habían manifestado su intención de participar en las elecciones de 2027 o que eran consideradas posibles candidatos. Además de los homicidios, también se han reportado atentados, amenazas y ataques armados contra representantes populares y figuras políticas.
Especialistas en seguridad consideran que este fenómeno está relacionado con la creciente intervención de grupos delictivos en la disputa por el control político y territorial. El analista David Saucedo señaló que «los cárteles, en su lógica de expansión y al intervenir en política, están reviviendo ese viejo esquema del asesinato político como herramienta para hacerse del poder», al advertir que esta tendencia podría intensificarse conforme se acerquen los próximos procesos electorales.
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