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Suman 16 meses de frontera cerrada

Ven especialistas beneficios para la economía local, pero también afectaciones en bienestar social, migración y salud.

Ciudad Juárez— A 16 meses del cierre parcial de la frontera terrestre de Estados Unidos con México, Ciudad Juárez y El Paso han sufrido los efectos “claroscuros”, con beneficios para la economía local, pero afectaciones en el bienestar social, la migración y la salud, señalaron especialistas.

Autoridades de Estados Unidos y México no habían confirmado hasta anoche la reapertura de la frontera, lo que extiende la separación entre ambas ciudades. 

Aunque las restricciones a los viajes no esenciales desde el 21 de marzo de 2020 tuvieron como objetivo el evitar la propagación de Covid-19, el cierre que se vivió fue a medias ya que los cruces de norte a sur nunca se suspendieron pese a que El Paso fue una de las ciudades más afectadas del vecino país, señaló el doctor Lorenzo Soberanes, secretario del Colegio de Médicos de Ciudad Juárez.

“En el aspecto salud no benefició en nada, Juárez fue prácticamente el receptáculo de toda la contaminación que tuvo El Paso por su movilidad internacional”, dijo.

Y es que mientras que el gobierno de Donald Trump suspendió los ingresos terrestres a su país con visa de turista, las fronteras mexicanas siempre estuvieron abiertas, por lo que para el doctor Soberanes la medida no sirvió de mucho.

“La gente de Estados Unidos sí podía cruzar a Juárez y El Paso fue de las ciudades más contaminadas de Estados Unidos, y evidentemente ellos contribuyeron en mucho para que Juárez fuera una de las ciudades de más contagios en el país, porque ellos iban y venían, ellos veían y visitaban familiares, traían el virus”, señaló.

También, apuntó, hubo gente de El Paso que cruzó a Juárez porque recibir atención médica aquí era más barato.

Desde el punto de vista económico, para el doctor Isaac Sánchez, responsable del Laboratorio de Economía de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), existen “claroscuros” ya que para algunos comerciantes locales ha sido positivo el cierre parcial de la frontera debido a que los juarenses realizan aquí sus compras.

“Todas esas clases medias que tienen visa de turista están realizando sus compras del lado mexicano y eso colaboró para que no fuera tan duro el impacto del cierre forzoso”, por lo que existe un grupo “no tan contento de que se regrese –la frontera– a la normalidad, porque evidentemente estas clases medias van a llevar a cabo nuevamente sus compras a El Paso y observarían alguna reducción en sus ventas”, explicó.

Sin embargo, para los consumidores sí ha existido un problema de pérdida de bienestar, ya que aunque han comprado sus artículos del lado mexicano no consiguen ni la calidad ni la variedad de productos que hay del lado americano, en donde además los productos son más baratos.

“Hay una pérdida sensible de bienestar, con un precio mucho más elevado del lado mexicano”, agregó. 

También se han visto perjudicados los comerciantes que compran sus insumos en el vecino país, desde mercancías hasta alimentos.

‘Estadounidenses no tienen urgencia’

El economista de la UACJ destacó la afectación para las personas que viven en Juárez pero que trabajan en El Paso o en Nuevo México con visa de turista, quienes han visto una reducción de ganancias y de oportunidad laboral.

Sánchez recordó que del lado estadounidense los principales afectados han sido los comerciantes hispanos, cercanos a la frontera, sobre todo en el Centro de El Paso, quienes han sufrido por la falta de compras de los mexicanos.

“El Paso es una de las localidades con mayor número de hispanos, y de los hispanos, más del 80 por ciento son de origen mexicano”, mientras que los estadounidenses no tienen ninguna urgencia por rescatar a los minoristas debido a que la parte del comercio exterior se ha mantenido sin tropiezos.

“La parte más preocupante está en el bienestar individual… y al final el cierre elimina una de las bondades que tiene una frontera. Lo que hace fuerte a una frontera es que puedes escoger bondades de ambos lados y ahora es como si viviéramos en una ciudad que no es frontera”, destacó el economista. 

Título 42

El 21 de marzo de 2020, “de conformidad con el Título 42 de la Sección 265 del Código de los Estados Unidos (Donald Trump) determinó que en razón de la existencia de Covid-19 en México y Canadá, existe un grave peligro de una mayor introducción de Covid-19 a los Estados Unidos, que la prohibición de la introducción total o parcial de personas o bienes de México y Canadá se requiere en interés de la salud pública. Bajo esta orden, CBP prohíbe la entrada de ciertas personas que potencialmente representan un riesgo para la salud… las personas sujetas a la orden no serán retenidas en áreas congregadas para su procesamiento y en su lugar serán inmediatamente expulsadas a su país de último tránsito”, informa CBP a través de su página oficial.

Dicha medida sanitaria ha provocado la expulsión exprés a México, sin posibilidad de solicitar asilo, de miles de migrantes en los últimos 16 meses, al ser considerados como un riesgo para la propagación del virus en Estados Unidos.

“El cierre de la frontera provocó tres cosas: una, que fueran devueltos a México; dos, que expusieran a los migrantes a caminos más peligrosos, como lo hemos visto por el desierto, con polleros; y tres, que les afectara más el clima de la pandemia”, señaló el sacerdote Francisco Javier Calvillo, director de la Casa del Migrante de Ciudad Juárez.

Lamentó que las autoridades de Estados Unidos hicieron que la realidad de la migración fuera más peligrosa para quienes buscan cruzar.

“Es tremendo cuando vemos los testimonios de los menores que cruzan solos la frontera, cuando vemos a los que han muerto en el desierto, los que han caído del muro. Todo eso ocasionó que los expusieran a caminos o estrategias más peligrosas”, señaló Calvillo. 
FUENTE: EL DIARIO.