La Secretaría de las Mujeres manifestó su «profunda indignación» por el caso de una niña de 11 años en Matamoros, Tamaulipas, cuyo embarazo estaría relacionado con un presunto caso de violencia sexual. La dependencia pidió a las autoridades actuar para proteger a la menor y garantizar la restitución de sus derechos.
La Secretaría señaló que la niña debe recibir atención médica, psicológica, jurídica y social especializada, bajo condiciones dignas, confidenciales y con perspectiva de género. «Todo embarazo infantil es producto del abuso sexual, que es un delito, pone en riesgo la vida de la menor y vulnera sus derechos humanos, los cuales se deben garantizar por encima de cualquier otra consideración», señaló.
También hizo un llamado a medios de comunicación y usuarios de redes sociales para evitar señalamientos o cualquier conducta que pueda revictimizar a la menor. «La prioridad de todas y todos debe ser la protección integral de la menor y el respeto irrestricto a sus derechos», sostuvo. La dependencia informó que dará seguimiento al caso dentro de sus atribuciones y reiteró que la violencia sexual contra niñas representa una grave vulneración de los derechos humanos. «Ninguna circunstancia puede justificarla, minimizarla o normalizarla. Es un delito», sostuvo.
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