Netanyahu se distancia del plan de Trump y condiciona cualquier avance en Gaza

Benjamin Netanyahu fijó una postura contraria al plan de 15 puntos impulsado por Donald Trump para avanzar hacia una solución en Gaza. El primer ministro israelí dejó claro que las Fuerzas de Defensa de Israel no abandonarán la zona mientras Hamás no entregue sus armas. «Israel rechaza el documento de 15 puntos. Las Fuerzas de Defensa de Israel no se retirarán hasta que Hamás sea desarmado, tanto de armas pesadas como ligeras».

Durante una reunión de su gabinete, Netanyahu también rechazó la posibilidad de establecer un Estado palestino tanto en Gaza como en Cisjordania. «Mientras yo sea primer ministro, no habrá ninguno, ni en Gaza ni en Cisjordania. Ni ‘Fatahstan’ ni ‘Hamastán'». La postura recibió el respaldo de sectores de línea dura de su gobierno, entre ellos Betzalel Smotrich, quien afirmó: «Le agradezco que haya dejado claro que no nos retiraremos ni un centímetro de la Franja, ni comenzará la reconstrucción hasta que Hamás sea disuelto por completo». Mientras tanto, sobre el terreno avanzan preparativos para un proyecto de reconstrucción en Rafah conocido como «Rafah Verde», ubicado dentro de la zona de la «Línea Amarilla» y financiado principalmente por los Emiratos Árabes Unidos.

El proyecto contempla la llegada de fuerzas internacionales y la reubicación de grupos palestinos que colaboraron con Israel durante la guerra. De acuerdo con reportes difundidos por medios israelíes, también se prepara un complejo para recibir a integrantes de las Fuerzas de Seguridad Iraquíes (FSI), mientras soldados estadounidenses permanecen en el área. Netanyahu todavía no ha cancelado la autorización para el ingreso de las FSI a Gaza. Analistas consideran que el primer ministro enfrenta una presión creciente entre las exigencias de Trump y el sector más conservador de su gobierno, especialmente de cara a las elecciones del 27 de octubre. Su rechazo al acuerdo también es interpretado como un mensaje dirigido al electorado israelí, en momentos en que Gadi Eizenkot, uno de sus principales rivales, cuestionó la estrategia del gobierno y calificó la hoja de ruta como un «fracaso».