Sequía histórica dejó la mitad de las tierras sin sembrar
Las recientes lluvias registradas en Matamoros han representado un respiro para algunos productores agrícolas, especialmente para quienes realizaron siembras tardías durante el mes de abril. Sin embargo, también han provocado un retraso en las labores de cosecha de miles de hectáreas que ya estaban listas para ser recolectadas, informó Manuel Gómez, presidente del 13 Comité Campesino.
El dirigente campesino explicó que las precipitaciones benefician principalmente a cerca de 5 mil hectáreas sembradas de manera tardía, aunque para las más de 30 mil hectáreas destinadas a cosecha generan una pausa obligada en los trabajos del campo.
«No nos afecta económicamente, pero sí retrasa la recolección. Ya habían comenzado las cosechas y ahora tuvieron que suspenderse hasta el próximo lunes, siempre y cuando las lluvias lo permitan», señaló.
No obstante, Gómez advirtió que el verdadero golpe para el sector agrícola fue la severa sequía que azotó a la región durante este ciclo. Recordó que únicamente se logró sembrar el 50 por ciento de la superficie disponible en Matamoros y en gran parte de Tamaulipas, una situación sin precedentes en décadas.
«Desde mi infancia no recuerdo un año como este. Nunca habíamos vivido algo semejante. Hace más de 50 años que no se registraba una sequía de esta magnitud», afirmó.
El líder campesino atribuyó esta crisis a la falta de lluvias y a la ausencia de agua para riego en el Distrito 025, situación que obligó a dejar miles de hectáreas sin sembrar.
«Aquí no tenemos riego y la falta de agua nos afectó gravemente. Se quedaron alrededor de 30 mil hectáreas sin sembrar porque simplemente no hubo condiciones para hacerlo», explicó.
Además de los daños a la producción agrícola, la sequía también impactó a las comunidades rurales. Manuel Gómez detalló que varios ejidos han tenido que ser abastecidos mediante pipas debido al agotamiento de los mantos acuíferos y a la disminución del agua en pozos profundos. Comunidades como Las Blancas y Pacheco han requerido apoyo para garantizar el consumo humano.
«Como decimos en el rancho, ya no había agua ni por arriba ni por abajo. Por eso hemos tenido que llevar pipas para que las familias puedan contar con el vital líquido», concluyó.
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