Francia endurece la seguridad tras disturbios y crece la disputa política por el orden público

El Gobierno francés anunció nuevas medidas de seguridad tras los disturbios registrados el pasado 17 de octubre, entre ellas restricciones nocturnas en distintas ciudades, sanciones de prisión para algunos de los detenidos y un despliegue policial más amplio y móvil para el próximo sábado. Las autoridades buscan prevenir nuevos enfrentamientos ante la convocatoria de estudiantes y chalecos amarillos, mientras equipos municipales trabajan en la limpieza de grafitis y la reparación de los espacios afectados, incluidos monumentos de la plaza de la Bastilla y la plaza de la République.

La respuesta gubernamental también llegó a los tribunales, donde 123 personas comparecieron ante la Justicia después de que sus arrestos fueran convertidos en detenciones preventivas. Algunos acusados recibieron penas de entre dos y tres meses de cárcel que deberán cumplir de manera efectiva. «Ha habido muchas condenas a prisión sin beneficios ni suspensión de la pena», declaró el ministro de Justicia, Gérald Darmanin. Por su parte, el primer ministro, Sébastien Lecornu, acusó a sectores de la extrema izquierda de organizar los actos violentos y denunció ante el Parlamento un «esquema insurreccional planificado por pequeños grupos de la ultraizquierda». El Ejecutivo, además, rechazó las acusaciones de que hubiera permitido que aumentara la tensión para justificar una mayor represión.

En el terreno político, los acontecimientos han intensificado las diferencias entre el Gobierno y la oposición, al tiempo que el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), encabezado por Marine Le Pen, busca posicionarse como una alternativa frente a los problemas de seguridad. Le Pen y Jordan Bardella responsabilizaron de la crisis a «diez años de macronismo» y prometieron una «Francia pacificada» si su formación llega al poder. En contraste, Raphaël Glucksmann, ganador de las primarias socialdemócratas, advirtió sobre las posibles consecuencias políticas de los disturbios y señaló a Le Pen como una de las figuras que podría beneficiarse de la situación, mientras describió a Jean-Luc Mélenchon como su posible «trampolín» político.