Las declaraciones de Flávio Bolsonaro sobre un supuesto fraude en las elecciones de Brasil provocaron diferencias dentro de su propio movimiento político. Varios de sus principales aliados rechazaron esa versión y llamaron a reconocer los resultados de los comicios, en los que Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo el 51% de los votos, frente al 48% del candidato opositor.
El gobernador reelecto de San Pablo, Tarcísio de Freitas, consideró que «es preciso respetar el resultado de las elecciones del domingo» y dejar atrás la contienda electoral. En la misma postura se pronunció el senador Rogério Marinho, quien aseguró que «no hay pruebas de un fraude». Por su parte, el partido Unión Brasil también descartó irregularidades y sostuvo que las votaciones transcurrieron con «total normalidad», además de calificar la democracia como «es un valor innegociable».
La polémica surgió luego de que Flávio Bolsonaro difundiera una carta desde Florida, Estados Unidos, donde se declaró «líder» de Brasil en el exilio y afirmó haber sido víctima de un «fraude». El senador abandonó Brasil el martes y se reunió en territorio estadounidense con su hermano Eduardo Bolsonaro. En medio de las reacciones a su mensaje, también canceló una conferencia de prensa que tenía prevista para este jueves. En el documento agradeció el respaldo de los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei para salir de Brasil.
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