El Congreso brasileño aprobó una reforma constitucional que reduce la jornada laboral máxima de 44 a 40 horas semanales y establece dos días de descanso remunerado. La iniciativa, impulsada por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, recibió 75 votos a favor y uno en contra en el Senado, con lo que concluyó su trámite legislativo tras obtener previamente el respaldo de la Cámara de Diputados en mayo. «Desde la Constitución de 1988, estoy seguro de que es la mayor conquista de los trabajadores brasileños», afirmó el relator del proyecto en el Senado, Omar Aziz.
La aprobación representa un impulso político para Lula en la contienda por la reelección frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La propuesta también fue una de las principales demandas de las recientes movilizaciones en apoyo al mandatario. «Estoy seguro de que un logro como este jamás será revocado, porque no fue una victoria burocrática, sino que surgió de las calles y del anhelo histórico de los trabajadores», expresó Lula en un video difundido en sus redes sociales. Por su parte, Flávio Bolsonaro, quien inicialmente había calificado la iniciativa de «oportunista», finalmente votó a favor.
El mandatario cuestionó la postura de sus adversarios y los acusó de respaldar la reforma por intereses electorales. «Es importante tener en cuenta que nuestros adversarios decidieron ayer que van a votar a favor. Quieren votar por oportunismo electoral», declaró antes de la votación. En el panorama electoral, Lula obtuvo el 45 por ciento de los votos en la primera vuelta del 4 de octubre, frente al 47 por ciento de Flávio Bolsonaro. Además, una encuesta del instituto Quaest difundida este miércoles ubicó al candidato derechista con el 46 por ciento de las preferencias y a Lula con el 44 por ciento, una diferencia dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.
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