El incremento reciente en los precios del diésel y la gasolina premium en México ha encendido alertas por su posible impacto en la inflación. En el último mes, ambos combustibles registraron aumentos superiores a 8%, de acuerdo con datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la firma PetroIntelligence. Este encarecimiento ocurre pese a estímulos fiscales y acuerdos con estaciones de servicio, lo que refleja un entorno cada vez más complicado para contener los costos.
Especialistas advierten que el alza del diésel podría trasladarse rápidamente a precios de bienes y servicios, ya que es clave para el transporte de mercancías. Alejandro Montufar, director de PetroIntelligence, señaló que ya hay cientos de estaciones que venden por encima de los 30 pesos por litro y advirtió sobre riesgos si no se ajusta la carga fiscal. «Lo esperanzador es que el gobierno puede disminuir todavía más el componente fiscal. Por ejemplo, en el diesel, todavía se puede ajustar a la baja en casi tres pesos el impuesto. Se vislumbra necesario que el gobierno disminuya la carga fiscal, pues, de lo contrario, existe el riesgo de que diversas gasolinerías suspendan el servicio, dado que el precio que paga el cliente no permite recuperar el costo al que la estación adquiere el combustible, afirmó.
«Una suspensión prolongada tiene el potencial de afectar profunda y estructuralmente a una gran cantidad de estaciones, resultando en su cierre definitivo, lo que son malas noticias adicionales para la inflación, al impactar aún más los precios de los bienes y servicios por la falta de disponibilidad del combustible».
El panorama se complica ante factores externos como el conflicto en Medio Oriente y el alza en los precios internacionales del petróleo. Organismos como la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) han señalado que, aunque se busca contener los precios, mantener la rentabilidad es cada vez más difícil. Para el consultor Marcial Díaz Ibarra, de QUA Energy, el efecto inflacionario es inevitable: «El diesel no sólo es un combustible: es el motor de la economía real. Mueve mercancías, alimentos y materiales. Cuando sube, todo lo demás sube. El impacto no es inmediato, pero es inevitable».
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