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Sequía dejó sin sembrar 300 mil hectáreas en la zona norte de Tamaulipas

Lluvias recientes retrasan labores de cosecha 

Claudia Velazquez

Aunque las recientes lluvias obligaron a suspender temporalmente algunas labores de cosecha, la principal preocupación del sector agrícola sigue siendo la enorme superficie que este año quedó sin sembrarse debido a la falta de agua para riego durante el ciclo de producción.

El presidente del Comité Municipal Campesino, Manuel Gómez González, informó que alrededor del 50 por ciento de las tierras agrícolas de Matamoros permanecieron ociosas, lo que representa cerca de 20 mil hectáreas que no pudieron ser aprovechadas por los productores ante las severas condiciones de sequía registradas durante los últimos meses.

Señaló que la problemática no fue exclusiva de este municipio, ya que en otras regiones del norte de Tamaulipas también se registraron fuertes afectaciones. Estimó que, sumando municipios como Valle Hermoso, Río Bravo, Reynosa y San Fernando, la superficie que quedó sin sembrar podría alcanzar hasta 300 mil hectáreas, reflejando la magnitud de la crisis que enfrentó el campo tamaulipeco.

El dirigente campesino explicó que la falta de agua de riego obligó a miles de productores a desistir de establecer cultivos, generando pérdidas económicas para el sector y reduciendo considerablemente las expectativas de producción agrícola para este año.

Respecto a las lluvias registradas durante los últimos días, indicó que dejaron acumulados cercanos a las seis pulgadas de agua en algunas zonas rurales. Aunque esta humedad provocó un retraso temporal en la trilla del sorgo y complicó el acceso a parcelas por las malas condiciones de los caminos de terracería, los daños directos a los cultivos son mínimos.

Finalmente, Gómez González señaló que la mayor parte de las siembras que lograron establecerse presenta buenas condiciones y se espera que los rendimientos oscilen entre dos y tres toneladas por hectárea. Sin embargo, insistió en que el verdadero impacto para el campo este año no fue la lluvia, sino la enorme cantidad de tierras que quedaron improductivas por la falta de agua durante la etapa de siembra.