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Colapsa el IMSS de matamoros

Presumen 17 especialistas, tomógrafo y abasto del 96%; pacientes denuncian cirugías suspendidas, falta de insumos y mala atención

Jorge Capetillo 

El Instituto Mexicano del Seguro Social en Matamoros atraviesa nuevamente por una oleada de críticas y denuncias ciudadanas, pese a los recientes anuncios oficiales “pagados” sobre modernización, llegada de especialistas y mejora en el abasto de medicamentos.

Aunque directivos del IMSS destacan la incorporación de 17 nuevos especialistas, un tomógrafo de última generación y un supuesto abastecimiento del 96 por ciento en medicinas, pacientes, familiares e incluso trabajadores aseguran que la realidad diaria dentro del hospital continúa marcada por carencias, retrasos y deficiencias.

Las inconformidades alcanzaron tal nivel que la Cámara Nacional de Comercio instaló un módulo de recepción de quejas al exterior del hospital, donde en apenas una hora se acumularon más de 100 reportes relacionados con el servicio médico.

Entre las principales denuncias destacan cirugías suspendidas, falta de medicamentos, retrasos en consultas, escasez de especialistas, problemas para traslados a otras ciudades y presuntos malos tratos hacia los derechohabientes.

Uno de los temas que más indignación ha generado es el presunto desabasto de material médico en el laboratorio del hospital. A través de un video difundido públicamente, una trabajadora del área explicó a pacientes que desde hace semanas no cuentan con tubos para análisis, agujas y otros insumos básicos necesarios para realizar estudios clínicos.

En el mensaje, la empleada reconoce que el personal termina enfrentando directamente el enojo de los pacientes, aun cuando las carencias provienen del propio sistema de abastecimiento interno.

La situación exhibe una contradicción importante: mientras oficialmente se presume un alto porcentaje de abasto de medicamentos e insumos, trabajadores y usuarios continúan reportando faltantes dentro de distintas áreas del hospital.

Otro de los casos que evidenció las deficiencias del sistema fue el de una mujer que denunció públicamente el retraso de una cirugía para su madre de 73 años, quien permanece hospitalizada con una úlcera severamente infectada, además de padecer Alzheimer y diabetes.

De acuerdo con el testimonio, la operación fue suspendida por falta de material quirúrgico, mientras la paciente permanecía en ayuno y bajo observación médica sin una fecha clara para el procedimiento.

A esto se suman problemas estructurales que desde hace tiempo afectan la operación del hospital, como la falta de aire acondicionado en distintas áreas, fallas en infraestructura y antecedentes delicados como el incendio registrado el año pasado en el área de lavandería, incidente que obligó a evacuar parcialmente el edificio.

Aunque es evidente que existen inversiones y esfuerzos institucionales para mejorar algunos servicios, las denuncias reflejan que los problemas cotidianos siguen impactando directamente a miles de derechohabientes que dependen del IMSS para recibir atención médica.

El contraste entre la narrativa oficial y las experiencias de pacientes y trabajadores ha generado una creciente percepción de inconformidad social, principalmente porque muchas de las fallas denunciadas involucran servicios básicos y procedimientos prioritarios.

Para numerosos ciudadanos, el problema ya no solamente radica en la infraestructura o en la llegada de nuevos equipos médicos, sino en la capacidad del sistema para responder oportunamente a las necesidades más urgentes de los pacientes.

Mientras continúan los anuncios de modernización y fortalecimiento institucional, la presión social aumenta para que las mejoras prometidas también se reflejen en la atención diaria, en el trato a los pacientes y en la disponibilidad real de medicamentos y material médico dentro del hospital.