Las comisiones unidas del Trabajo, Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos del Senado avalaron por unanimidad la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum para disminuir de forma progresiva la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. El dictamen, que beneficiaría a 13.5 millones de trabajadores, será discutido en el pleno. La reducción se aplicará de manera escalonada hasta 2030, comenzando con 46 horas en 2027 y concluyendo con 40.
La propuesta no incluye la obligación expresa de otorgar dos días de descanso por semana, lo que generó inconformidad entre organizaciones que la calificaron como «light» y un engaño. También se amplía el límite de horas extras de nueve a 12 por semana, con pago adicional de 100% y hasta 200% si se exceden los topes, además de reforzar la prohibición de trabajo extraordinario para menores de 18 años.
Aunque todas las bancadas votaron a favor, hubo críticas. El senador Alejandro González afirmó que respaldan la reforma «por obligación ética, moral y parlamentaria, les tenemos que decir que en esta iniciativa y en este proyecto de dictamen debió de haberse expresado claramente el descanso de dos días por semana» y expresó «nuestra extrañeza de que no viene ni un argumento sólido ni en la iniciativa ni en el proyecto de dictamen sobre el desarrollo tecnológico que tiene que ver con el mundo del trabajo y tampoco se señala el avance vertiginoso de la inteligencia artificial. ¡Qué lamentable!». PRI y PAN apoyaron, pero advirtieron que sin limitar las horas extras podría mantenerse en los hechos la jornada de seis días.
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