Después de varias jornadas de negociación con Washington para frenar la aplicación de un nuevo arancel del 30% a productos mexicanos, el secretario Marcelo Ebrard aseguró que el gobierno ya hizo todo lo que estaba en sus manos y ahora solo resta esperar la resolución del presidente estadounidense, Donald Trump. En una conferencia reciente, Ebrard expresó que aunque no podía adelantar una respuesta concreta, su percepción es positiva y se mantiene optimista sobre el posible resultado. Recalcó que México ya cuenta con acuerdos establecidos bajo el T-MEC, por lo que muchas exportaciones no están sujetas a nuevos gravámenes.
«Estamos a horas de saber en qué va a concluir esta etapa… Sería muy aventurado darte datos», mencionó Ebrard, agregando que los aranceles en sectores clave como farmacéuticos y servicios digitales no aplican gracias al marco del tratado trilateral. También hizo referencia al nuevo contexto global en el que, más que la eficiencia de un país para producir, lo que determina el acceso a mercados es la política arancelaria impuesta por potencias como Estados Unidos. «Le llamo desventajas comparativas porque fijas la desventaja de cada cual… por una decisión de otra naturaleza», explicó.
Desde el ámbito empresarial, representantes como Francisco Cervantes, del Consejo Coordinador Empresarial, manifestaron esperanza de una prórroga o solución negociada antes del 1 de agosto. «Quisiera pensar que tendremos una prórroga o una negociación», dijo, señalando que hasta 48 sectores podrían verse afectados si se aplica la tarifa. Pese a esto, líderes como Max Elmann creen que México saldrá bien librado, ya que muchas inversiones extranjeras apuntan al mercado interno y no dependen de exportaciones. Además, destacaron la capacidad del país para atraer inversión por su talento técnico, infraestructura industrial y estabilidad económica.
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