El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó a Estados Unidos de promover una estrategia de desestabilización con fines de cambio de gobierno, utilizando como pretexto la lucha contra el narcotráfico. En una conferencia de prensa, el mandatario denunció que el despliegue de siete buques de guerra y un submarino nuclear en aguas del Caribe representa una amenaza directa para su país. “En Washington están buscando un cambio de régimen a través de la amenaza militar”, afirmó Maduro, quien advirtió que cualquier agresión desencadenaría una “fase de lucha armada”.
Las maniobras navales han sido justificadas por el gobierno estadounidense como parte de su ofensiva contra organizaciones criminales, en el marco de una política más amplia liderada por Donald Trump, enfocada en seguridad fronteriza. Sin embargo, Caracas sostiene que el verdadero objetivo es generar las condiciones para una intervención militar. “Nunca se ha visto una situación como esta”, advirtió Maduro al calificar el despliegue como “extravagante, injustificable, inmoral y absolutamente criminal”. En respuesta, Venezuela activó medidas de defensa y mantiene en alerta a sus fuerzas armadas.
Aunque las tensiones aumentan, el presidente venezolano no descartó del todo el diálogo. Mencionó su disposición a retomar comunicación a través de canales diplomáticos, incluyendo al funcionario John McNamara y al enviado especial Richard Grenell. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene una recompensa de 50 millones de dólares por información que lleve a su captura, acusado de narcotráfico. En paralelo, Caracas ha reforzado su frontera con Colombia con 15 mil efectivos y ha promovido la participación civil en tareas de defensa, sumando más de 8 millones de milicianos voluntarios, según cifras oficiales.
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