La ausencia de Donald Trump en Davos no fue casual. Líderes europeos y la Comisión Europea optaron por una estrategia de contención que evitó encuentros directos con el presidente estadounidense, enviando una señal de cohesión interna frente a sus recientes embates contra Europa. Ursula von der Leyen decidió no sostener reuniones bilaterales y priorizó la coordinación con los 27 Estados miembros, en lo que se considera una muestra inédita de unidad ante Washington.
El distanciamiento se dio mientras Trump insistía en temas sensibles como Groenlandia y lanzaba nuevas críticas a las instituciones europeas. Aun así, en Bruselas prevaleció la cautela estratégica. “La UE debe actuar abandonando su tradicional cautela”, declaró von der Leyen ante el Parlamento Europeo, al tiempo que anunció una “inversión masiva en Groenlandia” y la convocatoria de un colegio especial de comisarios enfocado en seguridad y geopolítica.
Más allá del discurso, la Unión Europea evalúa medidas concretas. Entre ellas, la posible activación de contramedidas comerciales por hasta 93 mil millones de euros y la suspensión de avances en acuerdos bilaterales con Estados Unidos. “La UE saldrá de esta crisis más fuerte, más resiliente y más soberana”, subrayó Costa, mientras en Bruselas crece la convicción de que proteger Groenlandia y evitar nuevas amenazas arancelarias será clave en esta nueva etapa de la relación transatlántica.
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