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La economía mexicana se adapta a un escenario incierto marcado por presiones externas y políticas fiscales

De acuerdo con el más reciente informe de Banamex, la economía mexicana, al igual que otras a nivel global, parece estar ajustándose gradualmente a la volatilidad provocada por el giro proteccionista de Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, así como a otros factores geopolíticos. En el ámbito interno, el país enfrenta un crecimiento moderado y una contracción notable en la inversión, acompañada por una desaceleración en el empleo formal y la demanda interna.

El análisis, incluido en el documento Examen de la Situación Económica de México correspondiente al tercer trimestre del año, señala que la inflación subyacente muestra señales de cambio, y aunque permanece por debajo de sus promedios históricos, podría enfrentar nuevas presiones al alza en 2026 debido a tensiones fiscales. En este contexto, el Banco de México ha continuado con los recortes a la tasa de interés, reduciéndola recientemente a 7.5 %, su segundo ajuste consecutivo de 25 puntos base, lo que indica un acercamiento hacia una tasa terminal estimada para mediados del próximo año.

Banamex advierte que, aunque ciertos fundamentos macroeconómicos siguen firmes —como la independencia del banco central y el régimen de tipo de cambio flotante—, persisten riesgos hacia el mediano y largo plazo. “Por el lado de la postura fiscal hemos visto que se han ejercido subejercicios del gasto como estrategia para mejorar el déficit fiscal, lo que pone en duda la estrategia y el cumplimiento de la meta de consolidación fiscal hacia adelante”. A pesar de esto, la firma ve en el nearshoring una oportunidad estratégica para México, especialmente en sectores clave como el automotriz, logístico y electrónico, siempre que se logre una renegociación favorable del T-MEC en 2026.