El reverendo Jesse Jackson, una de las figuras más influyentes en la lucha por la igualdad racial en Estados Unidos, murió este martes 17 de febrero a los 84 años, informó su familia. El líder religioso, quien desde hace años enfrentaba la enfermedad de Parkinson, fue una voz clave en la política y en la defensa de las minorías. “Nuestro padre fue un líder servicial, no solamente para nuestra familia sino también para los oprimidos, los que no tienen voz y los subestimados alrededor del mundo, con él compartimos el mundo y en compensación el mundo formó parte de nuestra extensa familia”, expresaron sus familiares.
Originario de Carolina del Sur, Jackson formó parte del movimiento encabezado por Martin Luther King Jr. y participó en movilizaciones históricas como la marcha de Selma a Montgomery en 1965. Su papel fue decisivo en la apertura de espacios políticos para los afroamericanos, impulsando una plataforma conocida como “Arcoíris”, considerada por analistas como un antecedente del avance que culminó con la elección de Barack Obama como presidente en 2008.
En 1984 marcó un momento histórico al buscar la nominación presidencial demócrata, convirtiéndose en el primer afroamericano en competir seriamente por la Casa Blanca, lo que abrió el camino a futuras generaciones. Además de su activismo, participó en gestiones internacionales para liberar rehenes en países como Irak, Cuba y Siria. Sus familiares informaron que los homenajes y servicios funerarios se realizarán en Chicago, ciudad donde desarrolló gran parte de su labor.
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