El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que busca reducir la presión fiscal sobre el diésel rojo, combustible utilizado habitualmente en maquinaria agrícola y vehículos destinados a operar fuera de carretera. La medida ocurre mientras los precios de los combustibles se mantienen elevados en el país en medio de las repercusiones económicas relacionadas con el conflicto con Irán.
Durante un mitin realizado en Nebraska, Trump adelantó que la disposición permitiría ampliar el uso de este combustible y aseguró que «eliminaría oficialmente el requisito de uso fuera de carretera y permitiría a cualquier persona comprar diésel rojo libre de impuestos por cualquier motivo». El mandatario también reconoció que no conocía a detalle el producto y comentó ante sus simpatizantes: «No sé qué demonios es, pero sea lo que sea, se supone que es muy bueno».
Sin embargo, la explicación difundida posteriormente por la Casa Blanca señala que la orden contempla una medida más acotada. El documento instruye al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a posponer hasta finales de año el cobro del impuesto correspondiente al diésel rojo y analizar mecanismos para eliminar ese gravamen a los consumidores. Además, autoridades federales y gobiernos estatales podrían suspender los controles relacionados con dicho impuesto. La administración estadounidense también destacó un acuerdo con Europa para liberar 100 millones de barriles de diésel refinado de reservas estratégicas durante cuatro meses. En las últimas semanas, el precio del combustible en Estados Unidos ha superado los 6 dólares por galón, alcanzando niveles históricos.
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