El bolsillo de los estadounidenses enfrenta por tercer mes consecutivo una inflación superior a la registrada en México. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos informó que el índice de precios alcanzó 3.4% en julio, mientras que en México el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ubicó la inflación en 3.1%, su nivel más bajo desde mayo de 2020. La diferencia también se reflejó en los alimentos, con un aumento de 3% en Estados Unidos frente a 1.3% en México.
Analistas de Banorte, Katia Celina Goya y Luis Leopoldo López, señalaron que la moderación de la inflación estadounidense estuvo relacionada principalmente con la reducción en los precios de las gasolinas y algunos insumos médicos. Sin embargo, hubo incrementos en las tarifas aéreas, servicios médicos y vehículos usados. También advirtieron que las tensiones entre Irán y Estados Unidos podrían mantener presión sobre los precios del petróleo y sus derivados. «Las tensiones en Medio Oriente resurgieron y el fin del conflicto no se ve cercano. Esto apunta a que las presiones en los precios del petróleo podrían continuar, afectando a la gasolina y otros derivados en EU», opinaron.
Aunque actualmente la inflación es mayor en Estados Unidos, especialistas consideran que el impacto puede ser más fuerte entre los sectores de menores ingresos en México. Humberto Calzada, economista en jefe para Rankia Latinoamérica y profesor de Economía en la UNAM, explicó que estas familias destinan una mayor proporción de sus recursos a productos básicos y alimentos. «Los pobres son las principales víctimas de la inflación», dijo. Para los próximos meses, el consenso del sector privado prevé que la inflación mexicana aumente y cierre 2026 por encima de 4%; Actinver estima 4.5%, mientras que Signum Research contempla un escenario de 3.1%.
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